Es necesario diagnosticar y tratar el hipertiroidismo subclínico para evitar la aparición de demencia

También aumenta la morbilidad y mortalidad cardiovascular y el riesgo de osteoporosis y fracturas óseas.

La profesora de la Università degli Studi di Napoli Federico II (Italia), Bernadette Biondi, ha destacado la importancia de diagnosticar y tratar el hipertiroidismo subclínico, una alteración en que la tiroides funciona más de lo normal y en la que todavía los síntomas “no son muy evidentes”.

“Es crucial detectar estos síntomas de hipertiroidismo, porque tienen una repercusión importante en la calidad de vida, y pueden llegar a producir deterioro cognitivo o demencia y, a medio-largo plazo, también un aumento de la morbilidad y mortalidad cardiovascular y un riesgo aumentado de osteoporosis y fracturas óseas”, ha aseverado durante la inauguración de la Reunión del Área de Conocimiento de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Esta situación, prosigue, puede hacerse persistente en personas que han tenido deficiencia de yodo en la alimentación durante largo tiempo y han desarrollado nódulos tiroideos hiperfuncionantes. “La deficiencia de yodo tiene graves repercusiones sobre el desarrollo del cerebro fetal, que puede derivar en déficit intelectual y los trastornos por déficit de atención e hiperactividad o los trastornos del entorno autista en los niños”, ha apostillado el experto de la Universidad de Alicante, Pere Berbel.

Por su parte, el especialista del Hospital de Alcorcón de Madrid, Sergio Donnay, ha avisado de que la disfunción tiroidea puede no dar síntomas y, de hecho, un porcentaje no despreciable de mujeres desarrollan alteraciones de la función tiroidea durante el embarazo. Teniendo en cuenta que el período crítico del desarrollo neurológico del feto tiene lugar de forma temprana en la gestación, el experto ha insistido en la importancia de la detección y tratamiento precoz para reducir las complicaciones obstétricas y obtener un impacto “favorable” en la descendencia.

Del mismo modo, la especialista del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona), Anna Lucas, ha afirmado que el sobrepeso y la obesidad son otro aspecto más a considerar en las mujeres en edad fértil, ya que puede modificar los valores de referencia en el análisis de las hormonas (como la TSH o tirotropina) que se utilizan para diagnosticar las alteraciones de la función tiroidea.

Durante el encuentro, los expertos han abordado también los avances en el manejo del cáncer de tiroides, un tumor en el que el 90% de los pacientes tiene un “excelente” pronóstico y logran la curación. Sin embargo, el coordinador del Grupo de Trabajo de Cáncer de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (TiroSEEN), Juan Carlos Galofré, ha recordado que el objetivo es curar al cien por cien de los enfermos, con un “0%” de efectos secundarios derivados del tratamiento.

“Actualmente, existen tratamientos eficaces capaces de erradicar la enfermedad en la mayoría de los casos. No obstante, en muchos casos estamos sobretratando a pacientes que no necesitarían muchas de las intervenciones que se les aplican. Nos ‘curamos en salud’ tratando a todos los cánceres por igual aunque la mayoría de estos cánceres sean de buen pronóstico, por lo que necesitarían cirugías menos agresivas o seguimientos más laxos”, ha recalcado Galofré.

En este sentido, la experta de la Universidad de Santiago de Compostela Clara Álvarez ha analizado los factores genéticos que conducen la conversión de una célula normal en maligna. Igualmente, el experto de la Universidad de Oporto (Portugal), Manuel Sobrinho, y su homólogo en la Universidad de Santiago de Compostela, José Manuel Cameselle, han ilustrado cuál puede ser la utilidad clínica del conocimiento de dos de las mutaciones que parecen que son capaces de marcar una diferente evolución de la neoplasia.

Analizando la situación desde el paciente en el que se asienta una neoplasia en concreto, el experto de la Universidad de Barcelona, Lluís Vila, ha abundado en la necesidad de que se pueda valorar adecuadamente la importancia de un factor ambiental (como el papel del yodo) o individual (la capacidad del sistema inmune del paciente) para establecer el grado de predisposición personal a padecer cáncer de tiroides.

“El sueño es poder administrar a cada paciente un fármaco de diseño que combata específicamente la alteración genética o molecular que tiene cada célula cancerosa (y que no le produzca efectos secundarios)”