La deficiencia de vitamina D contribuye a una pobre movilidad entre las personas con obesidad grave (J Clin Endocrinol Metab)

El 43% de las personas con obesidad grave tiene riesgo de deficiencia de vitamina D

Entre las personas con obesidad grave, la vitamina D puede marcar la diferencia entre un estilo de vida más activo y una forma más sedentaria, según revela un nuevo estudio publicado en “Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism”. La investigación reveló que las personas con obesidad grave que tuvieron también deficiencia de vitamina D caminaban más lento y eran menos activas en general que sus contrapartes con niveles de vitamina D saludables.

Un funcionamiento físico pobre puede reducir la calidad de vida e, incluso, acortar vida útil. La obesidad grave se presenta cuando el índice de masa corporal (IMC) de una persona es superior a 40 y se estima que cerca del 6,5% de los adultos estadounidenses son obesos graves.

«Las personas con obesidad grave ya son ocho veces más propensas a tener una función física pobre que las personas con un IMC saludable –señala uno de los autores del estudio, Tomás Ahern, del Hospital de St. Columcille y el Hospital de la Universidad de St. Vincent en Dublín (Irlanda)–. El mal estado de la vitamina D contribuye al deterioro de la función física en esta población. Entre las personas con obesidad grave, el 43% está en riesgo de deficiencia de vitamina D».

El análisis transversal analizó los niveles físicos de funcionamiento y de la vitamina D en 252 personas con obesidad severa. Los participantes fueron cronometrados mientras caminaban a 500 metros y subían y bajaban un escalón 50 veces. Los voluntarios proporcionaron estimaciones de su actividad física.

Los investigadores tomaron una muestra de sangre para medir los niveles de vitamina D de cada participante y dividieron la población de estudio en tres grupos basados en los niveles de vitamina D. El estudio encontró que el grupo con los niveles más altos registró los mejores tiempos a la hora de caminar e informaron de la actividad física más alta, además de tener el promedio más bajo de IMC.

«Elevar el nivel de vitamina D debería mejorar la calidad de vida y puede disminuir el riesgo de muerte prematura en personas con obesidad severa», afirma Ahern. «Podría ser una cuestión tan simple como pasar más tiempo al aire libre, ya que la exposición al sol puede aumentar la producción de vitamina D natural del cuerpo», aconseja este experto.