Las nuevas terapias para la diabetes mejoran el control de glucosa en sangre y disminuyen el peso y la presión arteria

Un mejor control de los niveles de azúcar en sangre sigue siendo uno de los retos en el tratamiento.

Las nuevas terapias para la diabetes mejoran el control de glucosa en sangre y disminuyen el peso y la presión arterial, según se ha puesto de manifiesto en el simposio ‘De ahora en adelante en DM2’, celebrado durante el Congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED).

“Tanto médicos como pacientes debemos estar de enhorabuena con la llegada de nuevas terapias que consiguen un mejor control de los niveles de azúcar en sangre, que sigue siendo uno de los retos en el tratamiento. Fármacos recientes no solo mejoran estas cifras, sino que consiguen una reducción del peso y de los niveles de presión arterial, claves para una buena evolución del paciente. Otra ventaja es que se pueden administrar en cualquier momento de la evolución de la enfermedad. Hasta ahora, muchos antidiabéticos perdían su eficacia en pacientes que llevaban muchos años en tratamiento”, ha comentado el especialista del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, Francisco Tinahones.

Estas declaraciones han sido corroboradas por el profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo (Asturias) y adjunto al servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Central, Elías Delgado, quien ha informado de que actualmente ya hay nuevas opciones, como la nueva familia de los inhibidores de la SGLT-2, que, además de controlar los niveles de glucemia y de hemoglobina glicosilada, ofrecen “muy buenos resultados” sobre otros parámetros que influyen en el síndrome metabólico, como el peso y la presión arterial.

Y es que, un 14% de la población española mayor de 18 años tiene diabetes y casi la mitad de los afectados desconoce su condición de diabéticos. Además, en los últimos 20 años se estima que en España se ha duplicado su prevalencia, lo que responde en gran medida a unos hábitos de vida asociados a una mala alimentación, con un aumento de la población obesa, y al sedentarismo.

De hecho, la obesidad y la falta de actividad física son dos de los factores que más contribuyen a su aparición. “La importancia es tal que en etapas iniciales si el paciente baja de peso e incrementa su actividad física puede remitir la enfermedad y suspenderse el tratamiento farmacológico que esté tomando. Una población sin obesidad sería una población sin diabetes tipo 2, o por lo menos los casos serían excepcionales”, ha apostillado Tinahones.

En este sentido, Delgado ha insistido en que el reto sigue siendo lograr un diagnóstico precoz y tratar la diabetes exhaustivamente en sus etapas iniciales. “En ese momento inicial podemos conseguir la mejor hemoglobina posible sin complicaciones. Hoy en día tenemos herramientas, como son los SGLT-2, que nos permiten conseguir esa hemoglobina glicosilada en las cifras adecuadas”, ha añadido.

Por otra parte, los expertos han destacado la importancia de la educación del paciente con diabetes tipo II, quien, a su juicio, deben conocer su enfermedad y saber qué está en su mano para conseguir una mejor evolución de la misma. “Los medicamentos mejoran mucho la calidad de vida de estas personas, pero éstos pierden eficacia y seguridad si, de forma complementaria, no se siguen unas pautas de cuidados adecuadas, por lo que la educación es un eslabón terapéutico imprescindible”, ha explicado.

Finalmente, han subrayado el papel de los inhibidores del SGLT2 que actúan bloqueando la reabsorción de la glucosa a través del riñón y aumentando la eliminación de ésta a través de la orina. La glucosa es filtrada desde la sangre a los riñones, y posteriormente es reabsorbida de nuevo al flujo sanguíneo. Dicha reabsorción se realiza mayoritariamente a través del transportador sodio-glucosa tipo 2.