Regular los cigarrillos electrónicos como productos sanitarios facilitará su evaluación científica

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha asegurado que considerar los cigarrillos electrónicos como productos sanitarios facilitará que se evalúen de forma científica su eficacia y seguridad.

Por ello, la organización ha respaldado la decisión del Gobierno de Mariano Rajoy de regular el uso de este producto y ha insistido en la importancia de “seguir avanzando” en su regulación como producto sanitario.

“Ante las dudas que plantea la formulación de los cigarrillos electrónicos, su regulación como medicamento facilitaría que se evaluara de forma científica la eficacia y la seguridad de uso del producto y obligaría a que su producción estuviera sometida a intensos controles de calidad. De esta forma, los riesgos que se han detectado en cuanto a la toxicidad provocada por falta de control de los componentes de los líquidos o por manejo inadecuado de las distintas partes de CE, podrían ser evitados”, ha explicado la presidenta de SEPAR, Dra. Pilar de Lucas.

En este sentido, el coordinador del área de Tabaquismo de SEPAR, Dr. Segismundo Solano, ha añadido que si los cigarrillos electrónicos son regulados como medicamento se podrá controlar su consumo, se velará por unos estándares de calidad en su producción y distribución y, a su vez, se facilitará la investigación científica y médica de este dispositivo.

“Sin duda, el cigarrillo electrónico puede ofrecer ventajas frente al consumo de tabaco tradicional y, además, tiene aspectos que pueden ser positivos en procesos de deshabituación”, ha apostillado el Dr. Solano, para alertar de que todavía existen “importantes vacíos” de conocimiento en torno a ellos como, por ejemplo, los efectos a medio y largo plazo que pueden tener sus ingredientes.

El cigarrillo electrónico contiene diversas sustancias químicas que son vaporizadas y llegan directamente a los pulmones, admite esta sociedad científica. Por un lado, hay que considerar las sustancias que contiene el líquido y, por otro lado, las que se producen a consecuencia de su calentamiento y aparecen en el vapor. En concreto, las más habituales en el líquido son propilenglicol, glicerina y nicotina.

“Cabe señalar que algunas marcas no contienen nicotina y que las que la contienen lo hacen en menor porcentaje que en los cigarrillos habituales. El propilenglicol y glicerina son inocuos cuando son utilizados por vía oral. No obstante, cuando son utilizados por vía inhalada, su inocuidad no ha sido claramente demostrada”, ha explicado el director del Programa en Investigación en Tabaquismo de SEPAR, Dr. Carlos Jiménez.

Finalmente, la asociación ha recordado que el vapor está compuesto por formaldehido, acetaldehído y acroleínas, sustancias que también están presentes en el humo de los cigarrillos manufacturados, aunque en mayor cantidad que en los cigarrillos electrónicos. Además, también contienen metales como níquel, cromo y plomo.

“Además hay que evitar la posibilidad de que la utilización de este tipo de dispositivos disminuya la motivación para dejar de fumar y que la utilización de los mismos influya negativamente en el uso de medicamentos que sí han demostrado ser eficaces para dejar de fumar”, ha zanjado el Dr. Jiménez.