Una copa de vino tinto en la cena puede ser beneficioso para las personas con diabetes tipo 2

 

Investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Negev en Beer Sheva (Israel) han descubierto que tomar una copa de vino tinto para cenar resulta seguro e incluso beneficioso para los pacientes con diabetes tipo 2, según los resultados de un trabajo publicado en “Annals of Internal Medicine”.

Los beneficios y riesgos del consumo de alcohol en las personas con diabetes ha sido motivo de controversia, según reconocen los autores. En este caso, un total de 224 adultos con diabetes tipo 2 de entre 40 y 75 años fueron divididos en tres grupos en los que, para cenar, debían beber unos 150 mililitros de agua mineral, vino blanco o tinto a pesar de que ninguno de los participantes solía consumir alcohol.

Asimismo, durante los dos años que duró el estudio los participantes se sometieron a una dieta mediterránea, que prioriza el consumo de alimentos de origen vegetal, legumbres, pescado y frutos secos.

El 87% completó el ensayo y hasta el 80% aseguró haberse bebido la dosis diaria de vino que establecía el estudio. Y en el caso del grupo del vino tinto, los participantes mejoraron su colesterol HDL, conocido como el ‘bueno’, lo que a su vez les ayudó a reducir el colesterol LDL o ‘malo’ de las arterias, y también disminuyeron su riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Los investigadores también analizaron los factores que en su conjunto conforman el síndrome metabólico, que hace que aumente el riesgo de enfermedades coronarias, diabetes y accidentes cerebrovasculares. Y en comparación con los participantes que bebían agua mineral, los del grupo de vino tinto tenían menos riesgo, como un menor perímetro de cintura y una menor presión arterial.

Y a excepción de un subgrupo de cuyos hígados solían procesar de forma más lenta, la mayoría de los participantes del estudio no experimentó ninguna mejora en sus niveles de azúcar en la sangre.

Los autores admiten que, pese a estos resultados, el menor riesgo de eventos cardiovasculares no puede asociarse al consumo de vino en la cena.

“A pesar de que el consumo de vino tinto era superior y preferible, no lo recomendaría en exclusividad, sino disfrutar de ambos tipos con moderación y como parte de una dieta saludable”, dijo Iris Shai, autor del estudio.

Además, aconsejan a los pacientes a medirse los niveles de azúcar antes y después de las comidas para garantizar que el alcohol no tiene un impacto inmediato.